Madrid, octubre de 2011.- El 96% de jóvenes se conecta habitualmente a Internet, más del 90% utiliza todos los días el teléfono móvil y, en el grupo de 12-18 años, el 63’8% juega a diario con su videoconsola. Este telón de fondo revela que, por primera vez en la historia, las jóvenes generaciones de 'nativos digitales' conocen mucho mejor las nuevas tecnologías que sus progenitores. También confirma la necesidad de dotar a los adultos de conocimientos básicos que les ayuden a educar y acompañar a los menores en su uso.
Los evidentes beneficios de Internet, los móviles y los videojuegos tienen su 'otra cara' de riesgos, sobre todo en la adolescencia y primera juventud. Según un estudio del Instituto de Adicciones de Madrid, el 13’5% de jóvenes madrileños manifiesta un uso problemático en una o más tecnologías lúdicas o de la comunicación (casi el 4% en videojuegos, 4,5% en Internet, 6,5% en el correo electrónico y 8,5% en el móvil). Según un estudio europeo, el 35% de los menores internautas españoles tiene contactos con personas que no conoce y el 18% acude a encuentros con ellas.A partir de estos datos, el gran reto es la prevención, que para ser eficaz debe ir más allá de la simple información, que por sí sola no cambia actitudes ni comportamientos. Por eso la familia tiene un papel clave, ya que el principal factor de protección frente a una posible adicción infantil y juvenil a las nuevas tecnologías es una relación paterno-filial basada en el cariño, la comunicación y el ejemplo de los progenitores. El problema es que también hace falta cerrar la 'brecha digital' entre generaciones. Según el estudio madrileño citado, el 47’1% de padres, madres y tutores reconoce su conocimiento nulo de Internet, que se amplía hasta el 63,8% en el correo electrónico y hasta el 75.5% en el chat. Incluso en el móvil, el 62’9% apenas tiene un conocimiento básico.
Para que los adultos puedan ponerse al nivel de los jóvenes 'nativos digitales' se publica ahora la "Guía para padres y educadores sobre el uso seguro de Internet, videojuegos y móviles", que es fruto del esfuerzo conjunto del Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid, empeñado en la protección y atención a los menores; Obra Social Caja Madrid, comprometida con el bienestar y mejora de nuestra sociedad, y la Fundación Gaudium, entidad de ámbito nacional dedicada a la investigación y prevención de adicciones a las nuevas tecnologías en la población infantil y juvenil. Junto a esa obra, se editan también otras dos "Guías sobre el uso saludable de las nuevas tecnologías" destinadas a padres con hijos en Educación Primaria y en Educación Secundaria.
La autoría de las obras corresponde a Francisco Labrador Encinas, catedrático de Modificación de Conducta, director del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid y coautor del manual "Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes"; Ana Requesens Moll, directora de la Fundación Gaudium y pionera de los programas para el buen uso de las nuevas tecnologías que se imparten ya en 400 centros escolares españoles, y Mayte Helguera Fuentes, psicóloga clínica especializada en el diseño de programas preventivos con adolescentes.
La Guía principal, que se cierra con un útil "Decálogo práctico" para padres y madres, aclara que las señales de alarma sobre un posible uso excesivo de nuevas tecnologías por los menores deben encenderse "cuando interfiere gravemente en la vida cotidiana y el adolescente pierde interés por otras actividades". En definitiva, cuando su vida comienza a girar en torno a ellas y el no usa ya el ordenador, la consola o el móvil para pasarlo bien, sino para aliviar el malestar que le supone no utilizarlos.
Las 'pistas' sobre una posible adicción a las nuevas tecnologías las dan ciertas conductas típicas o síntomas como la tolerancia (necesidad de dedicarles más y más tiempo para obtener el efecto placentero deseado), la pérdida de control (necesidad de usarlas para aminorar el disgusto que provoca estar desconectado), la ocultación (se niega el problema a pesar de evidencias como el fracaso escolar o el aislamiento social), el abandono de otras actividades (se encadenan los problemas familiares, escolares y relacionales, hasta afectar a la higiene personal, el sueño o la alimentación) y los cambios de comportamiento (la adicción va provocando cambios físicos, emocionales, de hábitos y rutinas cotidianas, etcétera).
La Guía recuerda que también hay factores de protección que pueden ser potenciados por padres y educadores, como la autoestima, las habilidades sociales y de comunicación, las alternativas variadas y saludables de ocio y tiempo libre.
Ese 'acompañamiento educativo', que debe traducirse en "navegar y jugar con" los hijos y que necesita siempre del ejemplo coherente de los progenitores, no está reñido con la fijación de normas y límites claros y precisos. Al contrario, es un aspecto básico de la educación, porque los menores necesitan ser guiados por los adultos, e incluso saber que las transgresiones tendrán su castigo proporcionado y cumplible.
"Guía para padres y educadores sobre el uso seguro de Internet, videojuegos y móviles"
Datos e ideas clave
¿Por qué esta guía?
- Por primera vez en la historia, las jóvenes generaciones conocen mucho mejor las nuevas tecnologías que sus progenitores. De ahí la necesidad de dotar a los adultos de conocimientos básicos que les ayuden a educar y acompañar a los menores en su uso.
- Los innegables beneficios de Internet, los teléfonos móviles y los videojuegos tienen su 'otra cara' de riesgos, sobre todo en la adolescencia y primera juventud: recibir mensajes inadecuados, llegar a citarse con personas desconocidas, incluso desarrollar una adicción si se utilizan de forma incontrolada.
Datos estadísticos
- 2009. Estudio del Instituto de la Juventud (Injuve). El 96% de jóvenes de 12-24 años se conecta habitualmente a Internet, y más del 90% utiliza diariamente el móvil para llamadas y/o mensajes de texto. En el grupo de 12-18 años, el 67% son internautas habituales y el 63’8% utiliza a diario la videoconsola.
- Estudio del Instituto de Adicciones de Madrid. El 13’5% de jóvenes madrileños manifiesta un uso problemático en una o más tecnologías lúdicas o de la comunicación. Esa situación alcanza a casi el 4% en los videojuegos, al 4,5% en la navegación por Internet, al 6,5% en el correo electrónico y al 8,5% en el móvil. Desde el lado adulto, el 47’1% de padres, madres y tutores admite su conocimiento nulo de Internet, que llega al 63,8% en el correo electrónico y al 75.5% en el chat; el 62’9% dice tener un conocimiento básico del móvil.
- Estudio "Safer Internet for children" de la Comisión Europea en 29 países. Los niños perciben que los únicos límites son: no gastar mucho dinero y sacar buenas notas.
- 2010. Estudio "EU Kids online II" de la Unión Europea en 25 países. El 35% de los menores internautas tiene contactos con personas que no conoce, y el 18% acude a encuentros con ellas.
- 2009. "Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres", del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco). La mayor preocupación paterna (39,5%) es el riesgo de dependencia o uso abusivo.
Importancia de la prevención
Una prevención eficaz va más allá de la simple información; por sí sola, esta no cambia actitudes ni comportamientos.
La familia tiene un papel clave como agente preventivo. El principal factor de protección ante cualquier problema, incluida la adicción infantil y juvenil a las nuevas tecnologías, es una relación paterno-filial basada en el amor incondicional, la comunicación abierta y el ejemplo coherente de los progenitores.
Indicios de uso problemático
No hay señales de alarma si el uso de nuevas tecnologías por los menores no interfiere en sus obligaciones ni actividades de ocio. Empieza a haberlas cuando el incremento de tal uso interfiere gravemente en la vida cotidiana y el adolescente pierde interés por otras actividades. O sea, si su vida comienza a girar en torno a ellas y surgen conflictos con los padres, a la vez que aparecen mentiras y manipulaciones para dedicar más tiempo al ordenador, la consola o el móvil. El adolescente ya no los usará para pasarlo bien, sino para aliviar el malestar que le supone no utilizarlos.
- 'Pistas' sobre una posible adicción. El concepto de “Adicción a las Nuevas Tecnologías” (ANT) se emplea cuando aparecen conductas similares a las de las personas adictas a las drogas o el juego patológico. Sus conductas típicas o síntomas son la tolerancia (para obtener el efecto placentero deseado se necesita dedicar más y más tiempo a Internet, el móvil o los videojuegos), la pérdida de control (se hace necesario usarlos para aminorar el disgusto que provoca estar desconectado), la ocultación (se niega el problema a pesar de evidencias como el fracaso escolar o el aislamiento social), el abandono de otras actividades (una auténtica 'bola de nieve' de problemas en los ámbitos familiar, escolar y relacional, que llegan a afectar a la higiene personal, el sueño o la alimentación) y los cambios de comportamiento (la continuidad de la adicción va haciendo surgir cambios de todo tipo: físicos, emocionales, en los hábitos y rutinas cotidianas, etcétera).
- Síndrome de abstinencia. Si al principio el menor utiliza Internet porque le resulta agradable, cuando se excede y desarrolla una adicción comienza a sentir malestar, nerviosismo e irritabilidad al pasar tiempo sin conectarse. Y esa sensación (similar al síndrome de abstinencia en las adicciones con sustancia) solo se aliviará al retomar la conexión.
Factores de riesgo
En el desarrollo de la ANT confluyen factores de personalidad, familiares y sociales. Al tradicional papel socializador de la familia y la escuela se suma ahora el de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, cuyos mensajes influyen sobre el menor y modelan su forma de pensar, sentir y manifestarse. Y también es clave el grupo de iguales, lo que deja a los progenitores una gran responsabilidad para 'orientar en positivo' las amistades de sus hijos y la filosofía transmitida por los medios.
- Características evolutivas de la etapa 6-12 años.
Es el momento de educar en la perseverancia, el valor del esfuerzo y el sentido de la responsabilidad, pero los padres solo podrán exigir compromisos si dan ejemplo. Y también el de transmitir –siempre desde el ejemplo-- valores como el respeto, la tolerancia o la generosidad.
- Características evolutivas de la etapa 12-16 años.
Es una etapa de diferenciación del mundo adulto, que el adolescente expresa muchas veces con rebeldía y provocando situaciones extremas que en realidad buscan 'orientación' de los adultos sobre sus propios límites de actuación juvenil.
- Amistades y nuevas tecnologías.
Amigos y compañeros asumen un papel fundamental como grupo de referencia del adolescente, como un "mismo equipo" que se opone a los adultos y ocupa el vacío emocional dejado por los padres. También tiene una función terapéutica como 'escenario de escucha', entendimiento y protección donde se comparten angustias, discusiones con los progenitores y todo tipo de problemas.
En ese contexto, Internet, las redes sociales, los móviles y los videojuegos se convierten en señas de identidad para el joven, que los usa para el ocio, las tareas escolares y, sobre todo, para relacionarse con sus amigos en una etapa en la que 'desconecta' de sus padres y exige privacidad y autonomía.
Factores de protección
- Frente a esos factores de riesgo, los padres y educadores pueden potenciar factores de protección. En primer lugar, habilidades personales como la autoestima, que es un pilar básico de la personalidad que los progenitores –siempre desde el cariño-- pueden potenciar permitiendo a sus hijos asumir responsabilidades, cometer errores y rectificarlos, y aceptar y exponer críticas constructivas. Las sugerencias para los padres incluyen el aceptar y valorar al hijo por lo que es, respetar su individualidad y su forma de pensar y sentir, corregir sus defectos de forma positiva y con cariño, reforzar las conductas positivas con afecto y aprobación más que con premios materiales, darle responsabilidades adaptadas a su capacidad, y marcarle límites claros y consistentes de lo que puede y debe hacer.
- También hay que potenciar la asertividad (capacidad de defender los propios intereses y derechos sin atropellar ni herir los de los demás), las habilidades sociales (claves para manejarse en la vida y que pueden y deben aprenderse en la familia) y las "técnicas de solución de problemas" (también es clave el papel de los padres, ya que los hijos observan desde muy niños cómo encaran los conflictos).
- La protección desde la familia es fundamental por su enorme potencial preventivo ante cualquier problema. Desde ella se pueden potenciar las habilidades de comunicación (dialogar no es solo hablar, sino también saber escuchar), se deben fijar normas y límites claros y precisos (aspecto básico de la educación, porque los menores necesitan ser guiados por los adultos, e incluso saber que las transgresiones tendrán su correspondiente castigo proporcionado y cumplible).
- Como factor de protección frente a la ANT, las alternativas de ocio y tiempo libre son muy importantes. Corresponde a los padres enseñar a sus hijos a gestionar su descanso y entretenimiento, motivarles conforme a sus gustos y evitar el error de llenar su tiempo libre con demasiadas actividades. En cuanto al uso de nuevas tecnologías, el problema surge cuando las diversiones que antes resultaban agradables se aparcan para alargar el tiempo en Internet o con los videojuegos. Para aprender a comunicarse es necesaria la relación directa con otras personas.
- Y aunque no existe una regla de oro sobre el tiempo de conexión a Internet, la señal de peligro la marca el dejar de hacer otras cosas importantes por ello. Lo mejor es establecer un horario concreto y no hacerlo depender de la terminación de los deberes escolares para que estos no acaben haciéndose a la carrera.
- Un último factor de protección es el ejemplo dado a los hijos, que desde muy pequeños observan con la máxima atención el comportamiento de sus progenitores. Para estos, el reto es educar con coherencia.
Internet y redes sociales
- Ventajas frente a riesgos.
- Ciberbullying o acoso escolar a través de Internet. Se manifiesta de formas diversas: comentarios ofensivos en foros, mensajes amenazantes por e-mail o SMS, robo de contraseñas, aparición en la Red de imágenes comprometidas, creación de perfiles falsos con datos de la víctima, difusión de falsos rumores sobre ella, etc.
- Exposición de información personal. Puede poner en peligro al menor identificado.
- Falta de protección ante desconocidos. En la Red es muy sencillo ser engañado por usuarios que se hacen pasar por otras personas.
- Grooming o acoso sexual a través de Internet. El adulto se cuela en páginas frecuentadas por adolescentes haciéndose pasar por uno de ellos, y va ganándose la confianza de los menores hasta que comienza su chantaje, intimidación o amenazas.
- Riesgos propios de la descarga de archivos.
- Presencia de información abundante y de fácil acceso. Existen servicios de control parental para filtrar contenidos, y los ordenadores que usan los menores deberían tenerlos instalados. También hay que aprender a ser críticos, buscar fuentes creíbles y contrastar cualquier noticia. Muchos adolescentes se han habituado a realizar trabajos escolares copiando lo primero que encuentran en Internet.
- Pautas de prevención para los padres.
1. Establece junto a tus hijos reglas consensuadas para navegar por Internet.
2. Habla con ellos sobre sus hábitos de uso de Internet.
3. Deja que naveguen solo cuando haya un adulto en casa.
4. Coloca preferiblemente el ordenador en el salón o zona de uso común.
5. Procura conocer los contactos y contraseñas de sus cuentas de correo, al menos hasta que tengan 16 años.
6. Navega y chatea de vez en cuando con ellos. Así podrás saber sus hábitos y preferencias y crearás un clima de mayor confianza.
7. Indícales que eviten intercambiar direcciones, números de teléfonos o datos personales que puedan identificarlos.
8. Evita que se conecten a Internet por la noche, especialmente a chats. El 30% de menores que chatean recibe algún tipo de provocación: sexual, de sectas o de incitación a conductas peligrosas.
9. Fija objetivos y tiempo para navegar por Internet.
10. Debes garantizar que tus hijos están seguros y haciendo algo productivo cuando navegan por Internet. Establece un límite de tiempo de la conexión.
11. Procura alcanzar el nivel de habilidad informática de tus hijos. Actualízate y pon los límites que establecerías en cualquier otro ámbito vital..
12. Utiliza todos los sistemas de protección disponibles para evitar el acceso a páginas no apropiadas para menores.
- Mensajes clave para los menores.
1. No te creas todo lo que veas en Internet, hay mucha información falsa y errónea.
2. Haz caso solamente a la información que estás buscando, sin distraerte con otras.
3. Utiliza cuentas de correo gratuitas, porque requieren pocos datos personales. Evita usar tu nombre, apellido o fecha de nacimiento en tu dirección de correo.
4. Desconfía cuando te ofrezcan algún premio. Nadie regala nada por estar conectado a una hora determinada o por ser el internauta número un millón.
5. No respondas a mensajes en los que te amenacen o te digan algo que te haga sentir mal. Si te sucede, habla con tus padres para que puedan ayudarte a solucionar el problema.
6. Cuando reenvíes correos, escribe las direcciones con copia oculta (CCO) para no revelarlas. Recuerda borrar las direcciones anteriores si aparecen en el mensaje.
7. Piensa bien las cosas que publicas en las páginas de redes sociales, ya que cualquier persona puede ver esa información. Usa los filtros de privacidad a tu disposición.
8. No des información personal a alguien que no conozcas ni la publiques en redes sociales o blogs.
9. No hables en los chats con desconocidos. Desconfía cuando alguien que has conocido en Internet te proponga una cita. Es posible que sea una persona distinta de quien dice ser.
10. No permitas a ningún internauta cosas que no permites a tus amigos.
11. Si tienes algún problema, habla con tus padres, seguro que pueden ayudarte.
Videojuegos
- Ventajas frente a riesgos.
El ocio infantil y juvenil se caracteriza por ser cada vez más tecnológico, más pasivo y más individual. Aunque los videojuegos son divertidos y estimulantes, es muy poco recomendable que monopolicen el tiempo libre de nuestros hijos. Es un riesgo que debemos evitar.
El tiempo de ocio es una oportunidad de aprendizaje vital para potenciar el adecuado desarrollo de los menores. Su buena gestión debe incluir actividades deportivas, culturales, de naturaleza, familiares, con amigos, etc.
- Pautas de uso adecuado.
1. Conoce las normas PEGI sobre edad recomendada y contenidos, para elegir junto a tus hijos los juegos que les gustan, ajustados a sus intereses y nivel evolutivo. Hay muchos con alto contenido pedagógico que además son divertidos.
2. Respeta las edades recomendadas para cada videojuego. Ten en cuenta que, si tienes hijos con distintas edades diferentes, lo apto para uno puede no serlo para otro.
3. Interésate por los videojuegos de tus hijos y esfuérzate por compartir con ellos ese mundo y el propio juego. Comprenderás mejor sus aspectos positivos y negativos y mejorararás la comunicación familiar. La videoconsola no debe estar en el dormitorio del niño para que no pueda aislarse del resto de la familia.
4. Enseña a tus hijos a controlar el tiempo que dedican a los videojuegos. Están diseñados para ser más interesantes cuanto más se juega, y por eso al adolescente le resulta difícil decidir cuándo apagar la consola. El riesgo es que dediquen a jugar más tiempo del que tienen.
5. Supervisa que tus hijos no dediquen todo su tiempo libre a jugar con los videojuegos, sino que realicen otras actividades divertidas y que compartan el ocio con sus amigos.
6. No conviene utilizar las videoconsolas como recompensa o castigo, para no darles más valor del que tienen. El castigo debe estar directamente relacionado con la falta cometida.
7. Enséñales a jugar de forma sana para evitar problemas físicos.
8. Si ves que tu hijo se pone nervioso o agresivo con un juego, debes hacerle parar. Haz que descanse realizando otra actividad.
9. Ten en cuenta los riesgos ante desconocidos.
10. Activa los controles parentales de las videoconsolas de última generación.
- Mensajes clave para los menores.
1. Respeta la clasificación PEGI que recomienda la edad y contenidos apropiados de los videojuegos.
2. Procura ser coherente al elegir tus videojuegos, de forma que se ajusten a tus gustos e intereses.
3. Antes de empezar, decide cuánto tiempo vas a jugar. Es recomendable poner un avisador.
4. Planifica tu tiempo de estudio y tu tiempo libre.
5. Prioriza los juegos multijugador. Es mejor jugar con amigos que hacerlo solo. Pero nunca permitas que unos miren mientras otros juegan. Si somos tres amigos y solo tenemos dos mandos, mejor apagar la consola y jugar todos a otra cosa.
6. Si estás cansado, enfadado o has dormido mal, no es buen momento para videojuegos; mejor dedicarse a otra actividad más relajante.
7. Si juegas online con otros jugadores conectados, recuerda que no debes hablar con desconocidos. Bloquea a los jugadores que no conozcas.
Teléfono móvil
- Ventajas frente a riesgos.
Para la mayoría de jóvenes, tener un móvil significa pertenecer al grupo. Los padres deben educar a sus hijos en su uso responsable, no solo en cuanto a gasto, sino también en la utilización de accesorios como cámaras, grabadoras, descargas de Internet u otros. Los menores deben saber por su parte en qué momentos y/o lugares (cine, escuela, sala de espera hospitalaria, comida familiar, etc.) no es adecuado usar el móvil. Tampoco es recomendable la práctica habitual de muchos menores que al acostarse hacen llamadas perdidas o mandan SMS a sus amigos, lo que retrasa la hora de dormirse y puede alterar su ritmo de sueño.
- Pautas de uso adecuado.
1. Observa el uso que tu hijo hace del móvil. Normalmente los niños y niñas lo utilizan más para jugar, escuchar música o como reloj y despertador, que para hablar. En la adolescencia gana peso el envío de mensajes de texto.
2. Enséñale a utilizarlo sólo cuando sea necesario y no haya otra forma de comunicarse.
3. Pídele que sus conversaciones sean cortas.
4. Pon un límite de gasto mensual y de tiempo de uso.
5. Hazle responsable del gasto que genera su móvil, que debe asumir con su paga semanal.
6. Dale a conocer todas las tarifas telefónicas para que se responsabilice del gasto.
7. No le permitas superar los límites de tiempo o dinero establecido.
8. Exígele que apague el teléfono cuando no pueda utilizarlo: estudio, comida, sueño.
9. No le permitas descargas continuas de vídeos, politonos o intercambio de archivos.
10. Infórmale de los riesgos (virus) que conlleva tener el Bluetooth activado.
11. Intenta que el móvil no te separe de tus hijos por ser un instrumento o lenguaje que desconoces.
- Mensajes clave para los menores.
1. Utiliza tu móvil solo cuando sea necesario. Para precisar esto tendrás que pactar con tu familia las situaciones de uso.
2. Utilízalo de forma que no te aísle de quienes te rodean. Y cuando lo hagas observa las normas básicas de educación y cortesía.
3. El móvil debe apagarse en lugares donde no se permite su uso (cines, teatros, museos, reuniones, clase, colegio, médico), en cualquier otro lugar donde se solicite que esté desconectado (avión, hospital), y también en casa mientras estás con tu familia, estudias o duermes.
4. Da prioridad a las personas con las que estás hablando físicamente frente a la persona que te llama al móvil.
5. Conoce las tarifas de tu teléfono, controla lo que gastas cada mes y no sobrepases el límite acordado.
6. Utiliza otros medios que se adapten más a otras circunstancias. Por ejemplo, el teléfono fijo para llamar a otro fijo –es más económico-, el correo, una reunión de amigos u otros canales de comunicación.
7. Pide permiso antes de fotografiar o grabar a alguien.
Decálogo práctico para padres
1. Navega en Internet con tus hijos, oriéntales sobre las páginas más fiables, y enséñales a navegar con un objetivo claro marcado de antemano. Transmíteles que nunca deben proporcionar datos personales en la red.
2. Selecciona los videojuegos a los que juegan tus hijos según las normas PEGI (edad y contenidos). No olvides supervisar también los juegos que se intercambian entre los amigos. Y juega con ellos en alguna ocasión.
3. Establece normas claras para regular el uso de Internet, videojuegos y el móvil. Debe estar muy claro cuándo, cuánto y dónde los utilizan.
4. Enseña a tus hijos que el móvil es para llamadas cortas y urgentes. Hazles responsables de su consumo, que siempre debe ser limitado y estar controlado por ti.
5. Haz uso de los programas de control parental tanto en el ordenador como en las videoconsolas, para evitar que tus hijos se encuentren contenidos inadecuados para su edad.
6. Mantente al corriente de los avances de las Nuevas Tecnologías, para que la llamada brecha digital no suponga un obstáculo en tu labor de proteger a tus hijos.
7. Dialoga con tus hijos, favorece la comunicación positiva y la escucha activa.
8. Edúcales en la gestión inteligente del ocio y del tiempo libre.
9. Esfuérzate para que tus hijos encuentren en ti la confianza y el apoyo para contarte cualquier problema.
10. No olvides ser consecuente y dar ejemplo en tu interacción con las Nuevas Tecnologías y transmite siempre a tus hijos tu amor incondicional.
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Fuente: Noticias Medicas.es
http://www.noticiasmedicas.es/medicina/noticias/11306/1/El-35-de-los-menores-internautas-espanoles-tiene-contactos-con-desconocidos-y-el-18-se-cita-con-ellos/Page1.html

